Se saca el protector solar del bolso, se meten los dedos en el bote y se extiende sobre la cara. Un movimiento rápido que puede llevar suciedad, grasa y bacterias directamente al cosmético y a la piel, tal y como exponen las expertas en cuidado de piel de Byoode, Perricone MD y Dermalogica
La higiene de las manos también influye en la reaplicación del protector solar. Lavarlas antes de extender el producto evita trasladar suciedad, grasa y microorganismos a la piel del rostro.
El protector solar debe renovarse durante la exposición siguiendo las indicaciones de la fórmula y volver a aplicarse después del baño, de una sudoración intensa o de secarse con la toalla. Antes de extenderlo, también es importante comprobar que las manos estén limpias.
«Con frecuencia se presta atención a la reaplicación del SPF, pero no tanto a la higiene previa de las manos», explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
A lo largo del día se tocan superficies como el teléfono móvil, las llaves, el volante, las tumbonas o las barandillas. También pueden quedar en los dedos restos de arena, alimentos, sudor o grasa. «El protector solar debe aplicarse con las manos limpias. De lo contrario, la suciedad y los microorganismos presentes en los dedos pueden trasladarse a la piel», detalla Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Cómo manipular los envases en tarro
Las fórmulas cosméticas incorporan sistemas conservantes destinados a mantener el producto en buenas condiciones. No obstante, los envases en tarro presentan un mayor contacto con los dedos y requieren algunas precauciones durante su uso.
«Cuando el fotoprotector se presenta en tarro, es recomendable utilizar una espátula limpia o lavarse correctamente las manos antes de extraer el producto. También conviene evitar que varias personas introduzcan los dedos en el mismo envase», señala Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
Los tubos y los recipientes con dosificador reducen el contacto directo con el interior de la fórmula. Sin embargo, esto no elimina la necesidad de lavarse las manos, ya que el producto deberá extenderse posteriormente sobre la piel.
El formato y la textura pueden facilitar la aplicación de la cantidad adecuada. Light Cream SPF30 Harmony, de Byoode, es una crema ligera que combina dióxido de titanio con filtros orgánicos y añade vitamina E y extracto de raíz de rábano. Se vende por 55 € en Byoode.com.
Qué hacer cuando no hay un lavabo cerca
En espacios como la playa, la piscina o una terraza no siempre es posible acceder inmediatamente a agua y jabón. En estos casos, primero deben retirarse los restos visibles de arena, polvo o alimentos.
«Puede utilizarse una solución hidroalcohólica, pero debe dejarse secar por completo antes de aplicar el protector solar sobre el rostro», recomienda Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. Si las manos presentan suciedad abundante o restos grasos, el lavado con agua y jabón continúa siendo la opción más adecuada.
Los envases con dosificador o los tubos pequeños pueden facilitar la reaplicación fuera de casa. Las fórmulas con color también permiten integrar la fotoprotección dentro de la rutina diaria. Face Finishing & Firming Tinted Moisturizer, de Perricone MD, combina pigmentos encapsulados, filtros minerales, ácido alfa lipoico y extracto de árbol de candeia. Cuesta 82 € en Perriconemd.es.
En cualquier caso, una crema con color debe aplicarse en cantidad suficiente para alcanzar el nivel de protección indicado. Una aplicación demasiado ligera, similar a la de una base de maquillaje, puede reducir la protección obtenida.
Consecuencias de aplicar el protector con las manos sucias
La aplicación con las manos sucias puede depositar sobre el rostro grasa, partículas y microorganismos. Esto puede favorecer la aparición de pequeñas imperfecciones, especialmente en pieles grasas, sensibles o con tendencia acneica.
«No siempre es la fórmula solar la responsable de la aparición de granitos. En algunos casos, el problema puede estar relacionado con la suciedad trasladada a la piel durante la aplicación», advierte Raquel González.
Además de la higiene, la fotoprotección debe adaptarse al nivel de exposición y a las necesidades de la piel. BioLumin-C Heat Aging Protector SPF50, de Dermalogica, ofrece protección de amplio espectro e incorpora vitamina C estable, vitamina E, ingredientes hidratantes y el complejo ThermaRadiance, dirigido a los efectos visibles asociados al calor. Está disponible por 95 € en Tacha.es.
Con independencia del formato elegido, una fotoprotección correcta requiere aplicar una cantidad adecuada, cubrir de manera uniforme todas las zonas expuestas y renovar el producto cuando sea necesario. La limpieza de las manos forma parte de este proceso y ayuda a mantener tanto la higiene de la piel como la adecuada conservación del cosmético.
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