Un contrato, hasta ahora, al alcance de la mano

La crisis de la fragata ‘Méndez Núñez’ con Estados Unidos puede derivar también en consecuencias muy graves ante el contrato al que aspira Navantia con el Gobierno norteamericano. Se trata del concurso abierto en Estados Unidos para la obra de 20 nuevas fragatas con destino ala Us-Navy, por valor de 16.400 millones de euros.

El astillero español participa en este proyecto naval junto a la norteamericana Bath Iron Works, del grupo General Dynamics, y la oferta que presenta está basada en las F-100 de la Armada española. Navantia compite con otras cuatro empresas en este concurso, que se resolverá, precisamente, a lo largo de este año. La previsión del gobierno norteamericano es adjudicar la obra en 2020. La empresa que preside Susana de Sarriá fue preseleccionada con otras cuatro en el concurso americano para presentar los diseños a la US Navy. Compite con las americanas Huntington Ingalls, Lockheed Martin, Austal USA y General Dynamics, y la italiana Fincantieri. Ante estas expectativas, Navantia ha optado por abrir oficina propia en Washington con el fin de favorecer contactos y mantener relaciones tanto comerciales como administrativas para difundir su oferta. Navantia llega a este concurso tras sufrir dos importantes varapalos. El 29 de junio de 2018 perdió toda opción con Australia para llevarse el gato el agua y construir nueve fragatas para su Marina. La inglesa BAE Systems fue la elegida a pesar de que la oferta de Navantia era la favorita. El segundo revés lo sufrió Navantia en octubre de 2018 cuando la Armada de Canadá adjudicó también a la compañía británica BAE Systems la construcción de sus futuras fragatas, doce unidades en total. Navantia concurrió al concurso en alianza con Saab Australia, mientras que BAE Systems lo hizo con la americana Lockheed Martin. En la lista corta también participó la danesa Stganflex.
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Author: (lavozdigital)

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