Un año de lucha antidroga: 112 detenidos y 23 toneladas de hachís incautadas en el Guadalquivir

Lo que empezó siendo una sospecha se ha convertido en una realidad preocupante. La presión policial que se ejerce en el Campo de Gibraltar para frenar las actividades de los narcotraficantes ha tenido efectos secundarios en otras rutas tradicionales de la droga, que se han reactivado con fuerza. Es el caso del río Guadalquivir, la bautizada hace unos años por los narcos como la autopista de la droga, que está siendo explotada con fuerza en estos momentos por los traficantes, obligados a buscar otros huecos por el litoral andaluz para introducir los cargamentos de hachís. Las cifras sobre la actividad que están desplegando los cuerpos policiales en el río confirman esas primeras sospechas.

Desde mayo de 2018 hasta esta semana, que se ha producido el último operativo de la Guardia Civil, se han cerrado 112 detenciones y se han requisado 23,1 toneladas de hachís en investigaciones que tenían como nexo en común el Guadalquivir como canal de entrada de los fardos que produce la vecina Marruecos.

En lo que va de 2019, el equipo que se creó en la IV Zona de la Guardia Civil, con base en Sevilla, está enlazando operación tras operación. Son investigaciones en las que han constatado la alianza de bandas gaditanas con clanes locales de Isla Mayor o Coria que ofrecen su infraestructura, como naves para guardar las lanchas y guarderías para esconder la droga.

«Cada grupo opera de manera independiente. Pero es cierto que en los últimos tiempos escasean las lanchas porque se han intervenido muchas. Por eso hemos detectado cómo un grupo que tiene el contacto en Marruecos, busca a un clan que tiene una planeadora disponible y se asocian de manera puntual para la introducción de ese cargamento. También se producen acuerdos con familias a las que contratan para que pongan a los integrantes de la ‘colla’ (es el grupo que se encarga de descargar a pie de playa o de marisma los fardos de hachís)», afirma un integrante de este equipo especializado en la lucha contra el narcotráfico que se creó en el verano pasado y que está bajo las órdenes del general jefe de la IV Zona de Andalucía, Manuel Contreras.

El verano pasado entraba en funcionamiento en Sevilla el Centro de Concentración de Información contra el Narcotráfico en el cuartel de Eritaña

Del máximo responsable del Cuerpo Benemérito en la comunidad andaluza dependen dos estructuras funcionales: el Centro de Concentración de Información contra el Narcotráfico (con sede en Sevilla) y el Órgano de Coordinación de las Operaciones contra el Narcotráfico, OCON-SUR (con sede en Málaga). Vinculado a éste último se han creado cinco grupos operativos con base en las comandancias que están soportando una mayor presión de los narcotraficantes: Huelva, Cádiz, Algeciras, Málaga y Sevilla.

«Esta ruta (la del Guadalquivir) no es nueva, pero hay temporadas de más actividad y ésta es una. Los traficantes buscan cualquier hueco y este río les ofrece muchas ventajas y es muy difícil de vigilar», señala la misma fuente autorizada a ABC.

En el año 2009, el entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciaba un refuerzo de la vigilancia con la incorporación de un grupo especial de la Policía Nacional contra el crimen organizado, los llamados Greco, con base en Jerez y para que vigilaran la desembocadura del río. A ese aumento de los recursos policiales se unió un fiscal antidroga para esa demarcación. Sin embargo, la crisis desmanteló muchos de esos equipos operativos y en el año 2012 dejó de funcionar.

Sobornos
Pocos años después, una investigación de asuntos internos de la Guardia Civil confirmaba la implicación en los negocios del narco de la mitad del cuartel de la Benemérita que está situado en plena ruta del hachís, en el término municipal de Isla Mayor. Para la lucha antidroga éste era un síntoma inequívoco de cómo los traficantes se habían hecho fuerte de nuevo en el río hasta el punto de sobornar a varios agentes del Instituto Armado. Los funcionarios policiales corruptos cayeron a finales de 2016. A mitad de 2018, el Ministerio del Interior ponía en marcha un plan específico para el Campo de Gibraltar y ahora los efectos de la presión policial se notan en el río Guadalquivir y en otros puntos de la costa de Huelva y Málaga.

La última operación contra los clanes que explotan la ruta fluvial ha tenido lugar esta pasada semana. 20 personas fueron arrestadas y quince de ellas pasaron a disposición del juzgado que lleva la instrucción del caso, el n º1 de Coria. Los otros cinco implicados quedaron en libertad tras pasar por el cuartel de la Guardia Civil, según confirmaron fuentes de la investigación. Los quince que comparecieron en sede judicial se acogieron a su derecho a no declarar; una estrategia habitual en este tipo de asuntos. Finalmente, el juez acordó el ingreso en prisión de ocho de los investigados y el resto quedó en libertad con cargos.

En el operativo, bautizado con el nombre de Vegano, se han requisado 2.500 kilos de hachís. Todos ellos están relacionados con un clan de Coria que lideran dos hermanos, conocidos como los Ginés, y que según la investigación controlarían buena parte de los cargamentos de hachís que entran por el río Guadalquivir. «Es una familia que lleva años en esto y que ha salido en varias investigaciones», señalan las mismas fuentes consultadas. Ahora se estaban aprovechando de las dificultades que tienen los traficantes para operar en la ruta más rápida, la que cruza en línea recta el Estrecho hasta el Campo de Gibraltar, para mejorar su cuenta de resultados. Ambos hermanos se encuentran ya en prisión provisional.

Los Ginés tienen su residencia y base de operaciones en la barriada la Hermandad de Coria, donde se realizaron registros el martes pasado. Y no son las únicas familias señaladas por la Guardia Civil en esta ofensiva policial contra el narco. Los Marios, que ya fueron apresados en 2004, fueron detenidos este pasado febrero. Si bien, todos ellos quedaron en libertad con cargos. En su localidad natal de Isla Mayor se preguntaban cómo era posible que los agentes hubieran tomado por el pueblo por unas horas y los detenidos estuvieran paseando como si nada al poco tiempo.

Esta vía ha tenido otros momentos de actividad intensacomo a finales de la década pasada cuando Interior creó un equipo Greco para la desembocadura

En esa investigación desarrollada en el mes de febrero, la Guardia Civil, de la mano de la Agencia Tributaria, detectó una de esas alianzas de clanes de narcotráfico para operar en el Guadalquivir. Una familia de Chipiona ofrecía guarderías para esconder la mercancía.

La logística era competencia de los Marios. Este clan se encargaría de poner las embarcaciones; además de disponen de naves y un embarcadero en el municipio ribereño desde donde botaban las naves y las ocultaban a su regreso.

Por último, desde la barriada de Palmete, los Granaínos ponía el dinero y adquiría la droga a los proveedores marroquíes. Todas estas investigaciones están recayendo en los juzgados de Coria que están viendo como su carga de trabajo ha aumentado. La lentitud en la tramitación de los procedimientos juega a favor de los traficantes, que cuentan con letrados que tienen el cometido de buscar cualquier defecto en la instrucción para tratar de anularla.

«Dos son los objetivos que nos hemos marcado en cada investigación: detener a todos los miembros de la organización, desde el cabecilla hasta el que tiene un papel más secundario: y atacar al patrimonio de los narcos. Sabemos que si prosperan las investigaciones por blanqueo, les será más difícil regresar al negocio cuando salgan de la cárcel».
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Author: (lavozdigital)

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