La cantaora María José Carrasco, nombrada Hija Predilecta de Los Palacios

La cantaora María José Carrasco (Los Palacios y Villafranca, 1974) ha sido nombrada Hija Predilecta de Los Palacios y Villafranca. Así ha quedado acordado en el punto número tres del pleno ordinario celebrado en la tarde de este jueves, tras ser aprobada dicha propuesta unánimemente por el pleno del Ayuntamiento.

En declaraciones a este periódico, la artista se mostraba exultante nada más conocer la noticia: «Para mí este nombramiento supone una alegría inmensa, ya que supone el reconocimiento por parte de mi pueblo, al que tanto quiero, a mi trayectoria, a tantos años de trabajo y dedicación a este bendito arte».

Carrasco cuenta en su haber con una dilatada trayectoria en el mundo del flamenco, la cual tuvo su punto culminante el pasado año con la consecución del máximo galardón del prestigioso Festival de La Unión, la famosa Lámpara Minera.

No obstante, desde finales de los noventa y principios del presente siglo, la cantaora se había hecho un hueco en el difícil mundo del flamenco. A los dieciséis años comenzó a despuntar en los numerosos concursos que participaba, alzándose con el máximo galardón en varios de ellos. Poco a poco fue sumando contratos hasta el punto de ser una habitual en la mayoría de principales festivales del momento y compartir escenario con artistas de la talla de José Mercé, Bambino, Fernanda y Bernalda de Utrera, La Paquera, Terremoto, Marifé de Triana y un largo etcétera.

Uno de los momentos más importantes de su carrera tuvo lugar durante la Bienal de Sevilla de 1998, brindando una brillante actuación en el Lope de Vega, cantando a Pepa Montes en «Seis movimientos del baile flamenco», un espectáculo en el que compartía escenario con Arcángel, Ricardo Miño, Pedro Ricardo Miño, Bobote y El Eléctrico. Palabras mayores. «Fue una experiencia impresionante, ojalá se den las circunstancias para que pueda volver a la Bienal», recuerda la palaciega con un suspiro tan hondo como su cante.

Eran días de vino y rosas para una artista que recorría gran parte de la geografía española demostrando su enorme dominio de los cantes a compás. Pero tras sufrir un traumático aborto en 2004 cuando estaba embarazada de casi nueve meses, dio un paso atrás en su carrera, aspecto que se acentuó un par de años más tarde, hasta el punto de retirarse, con el nacimiento de su primera hija, la también artista Reyes Carrasco.

«Después de haber pasado un episodio tan desagradable, la llegada de Reyes y luego de Rocío, mi hija pequeña, supusieron una enorme alegría. Mi corazón me dijo que no quería pasar ni un día sin estar con ellas, algo que era totalmente incompatible con mi carrera».

Caprichos de la genética o del destino, la pequeña Reyes comenzó a cantar flamenco casi desde la cuna mostrando unas maneras enormes. Con apenas 6 años ya ganaba concursos, y sus padres decidieron formarla y acompañarla allá donde fuera a actuar. Hoy día, a sus doce años Reyes Carrasco es una artista conocida y reconocida a nivel nacional merced a los numerosos premios conseguidos a largo de su corta pero exitosa carrera. Entre ellos, el Premio Especial para Cantaores Jóvenes de La Unión en 2015.

Cambio inesperado en su vida

Tras más de una década sin pisar las tablas, salvo en ocasiones puntuales, la palaciega decidió prepararse a conciencia para la 58º edición del Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión. La palanca que activó todo ese engranaje fue el ánimo insuflado por su hija Reyes, la que la «retiró», y, cómo no, por su marido Juan y su hija Rocío. «Mamá, tú tienes talento de sobra para ganar el concurso que te propongas, es hora de que demuestres lo que vales». Le dijo Reyes meses antes.

Y vaya si lo demostró. Fue la triunfadora absoluta del certamen murciano, obteniendo la prestigiosa Lámpara Minera, una lámpara que ha servido para iluminar el arte y el talento de esta palaciega de raza y compás que durante tantos años ha permanecido en la sombra. «Aquel premio hizo que volviese a confiar en mí», recuerda ahora.

«En un abrir y cerrar de ojos cambió mi vida, desde entonces me llaman de todas partes para cantar e, incluso, me han ofrecido grabar un disco». Aquel éxito supuso la recompensa a incontables horas de estudio y a la admirable voluntad de reivindicarse a sí misma y de reencontrarse con sensaciones experimentadas en otras hojas del calendario de su vida.

Ahora no para de encadenar actuaciones de caché. Prueba de ello, es la agenda tan apretada que tiene para este verano, con citas tan exigentes como la que tendrá la semana que viene en la Caracolá de Lebrija junto a Inés Bacán (entradas agotadas) y semanas después en el Festival de La Unión.

«¿Quién me iba a decir que mi hija iba a ser artista, que ella me iba a animar a volver a los escenarios, que poco después iba a ganar la Lámpara Minera, que iba a completar un año actuando en los mejores escenarios y que ahora me iban a hacer Hija Predilecta de mi pueblo? ¡Qué alegría más grande, por Dios!», exclama María José, una mujer que a día de hoy es la viva imagen de la felicidad.
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Author: (lavozdigital)

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